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Marranzini diserta sobre principios y valores en Regional Central del INFOTEP

Celso MarranziniCon el propósito de compartir su experiencia de vida, el economista Celso Marranzini ofreció una conferencia dirigida a los participantes de cursos del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP).
Rafael Ovalles y Celso Marranzini
La disertación se llevó a cabo en la explanada frontal de la Regional Central de la entidad como parte del ciclo de charlas denominada «Formación Técnica: Principios y Valores».

La iniciativa del director general del INFOTEP, licenciado Rafael Ovalles, busca brindar una formación integral a los jóvenes que reciben capacitación en los programas impartidos por el INFOTEP.

Participantes

Durante su ponencia, Marranzini consideró que la transmisión de valores a las nuevas generaciones se convierte en una tarea vital de cada sociedad para asegurar su permanencia y más aun, su crecimiento.

El empresario exhortó a los  jóvenes a tener como fundamento de su vida el respeto, el civismo, la honestidad, el compromiso y la justicia, entre otros valores.

«Hagámosno el propósito de servir de luz e inspiración a los demás, de luchar por una patria justa y sostenible», puntualizó.   

Celso Marranzini es economista, exvicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y expresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP).

Además de Celso Marranzini, han participado en este ciclo de charlas, los destacados periodistas Juan Bolívar Díaz y Nuria Piera; la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso; la empresaria Ligia Bonetti; los ejecutivos empresariales, Campos de Moya y Rafael Blanco Canto; así como la fiscal de la provincia Santo Domingo, Olga Diná Llaverías.

 

A continuación, reproducimos el discurso pronunciado por el empresario Celso Marranzini a los jóvenes que cursan programas formativos en la Gerencia Regional Central del INFOTEP. 

Discurso Celso Marranzini

Charla Formación Técnica: Principios y Valores

Gerencia Regional Central INFOTEP

16 de junio 2015

Buenas tardes, antes que nada quiero agradecer al amigo Rafael Ovalles y a ustedes que dedicaran parte de su tarde para oírme a mí, cuando debía ser lo contrario oírlos a ustedes y aprender de ustedes. Sin embargo espero que entre todos abordemos un tema siempre relevante, aunque pareciera que lo hemos dejado de lado. Me refiero al tema de los valores. Voy a expresar primero unas cuantas ideas y luego crearemos el espacio para intercambiar preguntas, ideas y opiniones.

Según el diccionario, un valor es “un principio moral por los que se guía una sociedad”. En otras palabras, los valores son cualidades que por consenso son deseables y valiosas para un adecuado ordenamiento social, porque funcionan como guías que orientan el accionar de los individuos.

Para destacar la importancia de los mismos, John Grinder, lingüista y psicólogo norteamericano, dice que “los valores nos motivan y dirigen, son los lugares importantes, las capitales de nuestro mapa del mundo”.

De seguro todos los que estamos aquí pensamos tendríamos un mejor país si la mayoría de los ciudadanos al momento de trabajar, convivir en familia, circular por la calle, tratar con otras personas, estudiar, tuviesen como fundamento el respeto, el civismo, la honestidad, el compromiso, la justicia, entre otros muchos valores que pudiera mencionar.

De manera que la transmisión de valores a las nuevas generaciones se convierte en una tarea vital de cada sociedad para asegurar su permanencia y más aún, su crecimiento.

De no hacerlo así, si nos apartamos de ellos, el espacio vacío que dejan detrás es ocupado por los peligrosos antivalores que tienen el germen de la decadencia y fin de los ordenamientos de la sociedad.

Para constatar esto, basta mirar hacia atrás en la historia y comprobar la suerte de grandes imperios y reinados al momento en que autoridades y gobernados se dejaron seducir por las falsas luces del exceso de comodidades, lujos, placeres y toda clase de comportamientos alejados de la moral y la ética.

En nuestro país hoy día nos quejamos de la falta de valores, de que nos arropa la corrupción, del consumismo irracional, del individualismo, de la búsqueda de la riqueza fácil, de narcotráfico y de toda suerte de antivalores. Nos alarmamos y con razón, porque de no enfrentar esta situación nos arriesgamos a irnos adaptando a actitudes y comportamientos no deseados hasta que los consideremos como conductas normales.

Pero, en vez de buscar la forma de revertir esta situación, lo que hacemos es empezar a buscar culpables.

Según algunos la principal culpable es la familia, padres ausentes que no cumplen sus obligaciones, que no dedican el tiempo necesario a los hijos, que no los supervisan y les permiten muchas libertades.

Para otros, la culpa es de la escuela donde profesores y autoridades irresponsables no castigan ni ponen límites a niños y jóvenes, aunque a veces la queja es contraria, le ponen castigos tan excesivos que los traumatizan.

No menos responsabilidad tiene el gobierno y las autoridades, opinan aún otros. El dinero se malgasta, las leyes no se respetan, la justicia no funciona.

La transmisión de valores es complicada, se trata no solo de “sermonearlos” a niños y jóvenes, sino de ejemplificarlos, de transparentarlos en cada una de las acciones siempre, no cuando nos vean ni nos sea conveniente. Como dice el psicólogo y escritor Walter Riso: “el respeto por nosotros mismos y por nuestros valores debe anteponerse a cualquier temor o deseo de agradar”.

Para llevar a cabo la tarea de transmitir valores, no se trata de buscar culpables, sino de aunar esfuerzos.

Una familia rica en amor, que acoja y trate a sus miembros con amor y respeto, que los acoja a cada cual como es, que promueva la comunicación, la tolerancia y la solidaridad es una  familia fuerte y bien estructurada, pero también es la base de una sociedad fuerte y bien estructurada.

La escuela tiene también una labor de gran importancia, pero no es esta la de sustituir a la familia, sino más bien respaldar y acompañar a las familias en su función vital. Padres y maestros son aliados en la impostergable misión de educar niños y jóvenes capacitados y dispuestos a servir a Dios y su país.

Al gobierno le toca todo aquello que contribuya a fortalecer las familias: Crear fuentes de empleo, mantener un sistema educativo efectivo y actualizado, asegurar servicios básicos, la seguridad, mecanismos de competencia y regulación.

¿A cada uno en particular, qué nos corresponde?  Parafraseando a Grinder, la mejor manera de promover los cambios es cambiar uno mismo. Consideremos en nuestro actuar diario esos valores que esperamos en los demás y que deseamos para nuestros hijos. Hagámonos el propósito de servir de luz e inspiración a los demás, es una manera no poco importante de luchar por una patria justa y sostenible.

Aquí contamos con personas que se han destacado justamente por aportar a la creación de una sociedad solidaria, justa y sostenible. Podemos citar al filántropo y reconocido cardiólogo Héctor Mateo, fallecido recientemente. Fue una vida entregada a los demás, a la lucha por la prevención de los males cardiovasculares, que asumió con pasión, sin ponerle precio y salvando muchas vidas.

Cabe resaltar también la labor de Don Manuel Arsenio Ureña que, desde Los Montones, en San José de las Matas, construyó un gran legado a favor del medio ambiente, de la convivencia de la gente con su entorno y de la superación de la miseria abriendo el crédito a los pobres.

En esa misma línea no podemos olvidar a Monseñor Roque Adames Rodríguez, Arzobispo de Santiago, que contribuyó con esa gran iniciativa creadora de bosques denominada El Plan Sierra. Sin este plan hoy en día El Cibao sería prácticamente un desierto. Segundo Rector de nuestra Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de 1967 al 1970.

¿Y qué decir del sacerdote Luís Quinn, de San José de Ocoa, y su lucha en busca de inclusión social para los desamparados del sur, los olvidados que se van a la cama sin comer?

Vale la pena citar a otras personas como Freddy Beras Goico, que usó la comunicación y su capacidad de influencia para propiciar el bien común. Recordamos sus extensos tele maratones en busca de ayuda para las mejores causas sociales, focalizadas a las personas de escasos recursos.

Beras Goico logró ayudas incalculables para la Asociación Dominicana de Rehabilitación, una iniciativa ya con 50 años de vigencia que, como todos saben, fue creada por mi madre Mary Pérez de Marranzini. A mí me resulta difícil hablar de ella. Prefiero que otros lo hagan. 

No obstante, tengo que decir que ella es de las personas que han sabido convertir las dificultades y hasta las crisis personales en soluciones sostenibles para todos, como Nelson Mandela, quien tras 27 años de injusta prisión abandonó los barrotes sin rencores ni amarguras para unificar África de Sur. Por eso decía “Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces él se convierte en tu compañero”.

En estos tiempos vemos también el surgimiento de nuevos talentos solidarios, como la joven productora de televisión Judith Leclerc, una periodista que usa la comunicación para resolver situaciones críticas a personas necesitadas a través de sus reportajes de investigación.  

Es un periodismo que conecta, une puntos positivos para construir soluciones, algo muy escaso en estos tiempos. Estos son solo mínimos ejemplos reconocidos, pues este país está lleno de gente buena.

Quiero terminar con tres citas:

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos: atesorando para sí buen fundamento para lo porvenir, que echen mano de la vida eterna”. Timoteo 6:17

La honradez, la sinceridad, la sencillez, la humildad, la generosidad sin esperar nada a cambio, la falta de vanidad, la buena disposición para ayudar al prójimo son la base de la vida espiritual de una persona”. Nelson Mandela

Por último y esta no diré de quien es, la dejo en suspenso “Nunca, jamás, nadie, por sí solo, ha sido capaz de materializar grandes obras, podemos soñar muchas cosas, pero, para hacerlas realidad necesitamos de la ayuda y colaboración de todos, en diversas formas”.

Muchas gracias.